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Las plumas entre los Nativos Americanos

Las plumas tienen un gran significado para los Nativos Americanos. Una pluma no es sólo algo que cae de un pájaro, significa mucho más. La pluma simboliza la confianza, el honor, la fuerza, la sabiduría, el poder, la libertad y mucho más. Recibir una pluma equivale a ser elegido de entre el resto de miembros de la tribu.

Si un indio recibe plumas de águila americana o dorada, supone uno de los más preciados regalos que puede tener. Muchos indios creen que las águilas tienen una conexión especial con el cielo espiritual al volar tan cerca de él. Piensan que las águilas son enviadas por los dioses y que si reciben una pluma suya, es un símbolo que viene de allá arriba. Creen que el águila es el líder de todas las aves porque vuela muy alto y ve mejor que los demás pájaros.

Una vez que se recibe una pluma, su propietario debe cuidar de ella. Muchos las colgarán dentro de sus casas, considerándose irrespetuoso esconderla en un armario o colocarla en un lugar no visible. Una vez que se otorga una pluma a un miembro de la tribu, este debe exhibirla con orgullo. Esto le recordará continuamente cómo comportarse. Una pluma de águila debe tratarse con cuidado, mantenerla limpia y nunca dejar que caiga al suelo.

La única manera en que un Nativo Americano podía conseguir realmente una de estas plumas era llevando a cabo una hazaña: luchar contra un oso, alzarse contra el enemigo y vencerle o regresar de una cacería con comida para la tribu. No se les permitía llevar la pluma hasta no aparecer frente al tribunal de su tribu y relatar su victoria. En ese momento se les autorizaba a colocarla en su tocado. Sólo los jefes, guerreros y valientes habían conseguido alguna vez este regalo tan especial.

Tocado de plumas de águila en un retrato  del jefe indio Toro Sentado

Las plumas de los indios Nativos Americanos son un símbolo esencial de su modo de vida. Se ven adornando armarios, tocados, como ornamentación dentro de las casas y tatuadas en su piel.

La pluma se daba como signo de respeto y honor. Los Nativos Americanos que poseían ciertas habilidades personales o que conseguían algo de gran significado para la tribu eran candidatos a recibir plumas de mano de los jefes o de los más mayores como signo de fuerza. El Nativo Americano que portaba el tocado con mayor número de plumas era normalmente el jefe.

Pero, al igual que no hay cultura igual a otra ni pueblo igual a otro, entre los diversos grupos de Indios Americanos existen diferencias. No todos llevan colocadas las plumas de igual forma ni usan las plumas de las mismas especies de aves. Cada pueblo tiene su costumbre y, en consecuencia, su significado.

Los Apaches y los Crow fueron famosos por sus tocados con hermosos arreglos en plumas de águilas y cuervos.

Indio Crow, Pintura de Kirby Sattler

En México los Aztecas fueron famosos por sus tocados en pluma de quetzal.

También el color y la forma son importantes. La pluma roja con muescas, por ejemplo, indicaba que quien la portaba se la había quitado al tocado de un enemigo, mientras que la misma pluma cortada a la mitad denotaba que su portador había sido herido en batalla.

Para los Sioux, el águila real representaba la esencia de toda vida. Sus plumas se consideraban rayos del sol, y el adorno que llevaban en la cabeza, compuesto por plumas de águila, constituía un símbolo del Pájaro del Trueno, el espíritu universal. Con el adorno de plumas en cabeza antes de iniciar la batalla, los guerreros sioux se identificaban con la fuerza y el poder del dios águila.

Los indios asentados en las Grandes Llanuras de la zona central de Norteamérica eran pueblos nómadas que seguían la grandes manadas de búfalos y, ocasionalmente, se establecían en algún asentamiento en el que cultivaban maíz. La invasión del hombre blanco, la fiebre del oro, la profanación de las Black Hills (Colinas Negras), el exterminio de las manadas de búfalos… no les dejaron otra salida que enfrentarse al hombre blanco. Entre estos pueblos indios existía la costumbre de protagonizar los llamados counting coup (se podría traducir por actos o muestras de valentía) para demostrar su valor en la batalla y, también como rito de paso, para superar la niñez y convertirse en guerreros. Entre las distintas pruebas de valentía -frente a los “rostros pálidos” u otras tribus indias- estaba tocar al enemigo durante la batalla con la mano o con un palo y robar armas o caballos de sus campamentos. Las plumas servían como muestra de estos logros: si salían ilesos se podían poner una pluma de águila en la cabeza y si eran heridos se la podían pintar en el cuerpo.

En culturas como las precolombinas este tipo de tradición estaba profundamente marcada por costumbres ancestrales y míticas por medio de las cuales el contacto entre el hombre y la naturaleza se daba por medio del rol que sea asumido por el usuario de la prenda. Por ejemplo en algunas tribus entre los indios amazónicos los participantes en rituales y danzas toman cualidades del ave con la que decoren sus atavíos.

El simbolismo de las plumas es particularmente importante en la tradición precolombina, pues gran parte de su arte se expresó a partir de plumas de preciosos colores –como aún hoy se manifiesta en el Brasil–, formando mosaicos o combinaciones y entretejimientos con otros materiales de la indumentaria de uso ceremonial o cotidiano, aunque la mayor parte de este arte se ha perdido por la índole perecedera del material. Entre las deidades Náhuatl asociadas al vuelo, y por lo tanto a las aves, pueden señalarse colibrí azul, colibrí verde, tórtola, codorniz, cuervo, lechuza, mariposa, halcón, pavo, búho, quetzal, guacamaya, y papagayo (o loro).

Numerosísimas son las representaciones de aves en toda la América Antigua, pero tal vez la más espectacular es la que se encuentra dibujada en enormes proporciones, ya que sólo puede distinguirse netamente desde el aire, en las llamadas pistas de Nazca, al sur del Perú. Es reseñable además la importancia que un ave mítica, el Thunderbird, tiene para los indios del Noroeste de Norteamérica, los cuales piensan que el trueno se produce por el batir de sus alas y los relámpagos por el abrir y cerrar de sus ojos; generalmente esta ave es representada como un águila. Esa misma ave es llamada Heloha entre los Choctaw del Suroeste y Skyamsenpor los esquimales. Los Sioux y Dakotas tienen un ave análoga emparentada con el trueno (Wakinyan) y reconocen en Wakinyan Tankaal el misterioso Pájaro de Trueno, que transmite y expresa las voces de los dioses directamente al igual que lo hacen las aves con su canto.

Las alas y las plumas significan un impulso hacia lo alto, hacia la inteligencia del alma que al combinarse con otros símbolos animales los “espiritualizan” complementando su significado.

Se dice que las plumas están también vinculadas a la vegetación en cuanto símbolo de la cabellera de la tierra; para algunos Tupí-Guaraníes, los rayos del sol eran plumas-cabellera.

Se considera a las aves como portadoras de mensajes, de buen o mal agüero y por eso los chamanes estudian e interpretan su vuelo.

Chamán "pies negros" llevando su pipa sagrada Pintura de Paul Kane

Las plumas como símbolos del aire también son fecundadoras como puede verse en el mito azteca del nacimiento de Huitzilopochtli, parido por una virgen que recogió un montón de plumas en su regazo.

Los indios Pueblo consideran a las plumas como intermediarias entre cielo y tierra y las colocan en lugares especiales de su geografía sagrada.

No sólo las aves son transmisoras de mensajes sino que éstos pueden tener un carácter agorero.

Todas las aves, representantes del vuelo y el elemento aire y rectoras del mundo intermediario y por lo tanto portadoras de mensajes que traen por medio de sus alas y sus cantos, han sido sacralizadas por las culturas y ritos indígenas, a lo largo y ancho de América, desde los tiempos precolombinos a los actuales; así el pequeño y volátil colibrí, el quetzal, la lechuza, y aún mariposas, avispas y tábanos y las majestuosas águilas del norte y mesoamericanas tanto como el cóndor andino.

Pero tampoco todos los jefes de los pueblos originarios de Norteamérica usaban tocados de plumas. Los que sí los llevaban, especialmente los nativos de las llanuras, no los llevaban en las batallas. Se lucían únicamente durante las ceremonias, ya que eran un signo de autoridad.

Además, existe otro significado en ciertas tribus de Nativos Americanos: el espiritual. Cuando uno recibe plumas en el Camino Rojo (modo de vida en donde se busca relacionarse con el Águila (o Gran Espíritu), es también por logros espirituales. Una persona recibe una pluma de águila o halcón para estar conectado con el fuego y el Gran Espíritu. Además de adornos, se utilizan para limpiar energía, para canalizarla como en los atrapasueños y como antenas espirituales que conecten con el Gran Espíritu, los elementos, los pensamientos y las cuatro direcciones.

Referencias:

http://www.indians.org/articles/feathers.html

http://www.native-net.org/na/native-american-feathers.html

http://vidadelosnativosamericanos-dakota1.blogspot.com.es/2012/09/las-plumas-y-su-significado.html?m=1

http://historiasdelahistoria.com/2013/07/18/que-significado-tenian-las-plumas-que-llevaban-los-indios-norteamericanos

http://diccionariodesimbolos.com/alas-aves-plumas.htm

La mujer WoDaaBe

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(Originalmente publicado en http://www.anthropologies.es)

En julio de 2015 los medios publicaban un artículo con el titular: “Wodaabe, la tribu en la que las mujeres tienen el poder y todos los maridos que quieren”. La conclusión precipitada que uno saca de este titular es que las mujeres WoDaaBe ostentan el poder político en el grupo derivado de la poliandria. Incluso en algunas noticias se hacía referencia a que la mujer tiene el poder precisamente porque elige a su marido y porque goza de libertad sexual. En ocasiones, la información puede dar lugar a equívocos y a falsas concepciones e interpretaciones, por lo que debe contrastarse.

Una de las antropólogas que más ha estudiado a los WoDaaBe es la islandesa Kristín Loftsdóttir. A juzgar por los trabajos y análisis que ha realizado, tendría mucho que decir acerca de tal titular.

Pero antes de meternos de lleno en sus conclusiones, vamos a presentar brevemente esta comunidad tan llamativa como apasionante.

Los WoDaaBe son un subgrupo del pueblo Peul o Fulani, gran grupo étnico semi sedentario. También se les conoce como Bororo (no confundir con los Bororo de Brasil) o Mbororo. A diferencia del resto de Fulani, se trata de un pueblo nómada pastoral que se mueve por las sequedades del Sahel, en el sur de Níger, aunque también llegan hasta Nigeria, Camerún, Chad y República Centroafricana. Hablan la lengua Fula y no tienen escritura, practicando la tradición oral.

WoDaaBe significagente de los tabú”. Se rigen por un estricto código moral y de comportamiento llamado Pulaake, en que destacan los valores como la discreción, la modestia, la paciencia y la fortaleza, entre otros. Ejemplos de prohibiciones son no mirar directamente a los ojos a alguien al saludarlo, no coger la mano de la esposa en público por el día, llamarla por su nombre o dirigirse a ella de una manera personal. Tampoco los padres deben hablar directamente con su primer o segundo hijo ni llamarlos por su nombre.

Los WoDaaBe tienen un gran respeto hacia las relaciones humanas, la belleza física y el entorno natural del que dependen. Se trata de un pueblo pacífico, hospitalario y no agresivo.

“Somos como pájaros en el bosque”, decía un anciano. “Nunca nos asentamos, y no dejamos rastro de nuestro paso. Si hay extraños que se acercan demasiado, volamos a otro árbol”.

Los WoDaaBe se autodenominan el pueblo más hermoso del mundo. Los hombres suelen llevar túnicas y turbantes azules o blancos. Las mujeres llevan vestidos de tela oscura, con faldas largas hasta la rodilla y muchas joyas. Se practican al menos seis orificios en las orejas, donde colocan grandes aros de oro o plata. También lucen brazaletes en los tobillos que les hacen dar “pasos de vaca”, muy apreciados en esta cultura pastoril. Llevan el pelo largo, que cardan en una especie de gracioso rulo sobre la frente. Se pintan los ojos con lápiz negro y dibujan en la cara diseños florales y geométricos muy imaginativos. Llevan tatuajes faciales en la frente, barbilla y bajo las sienes, pudiendo consistir en escarificaciones.

En cuanto a la religión, practican un sincretismo combinando una vaga fe en Alá como dios supremo y una firme creencia en los espíritus de la naturaleza y sus ancestros.

Varias ceremonias y fiestas forman parte de sus tradiciones. El Cure Salée es una fiesta que se realiza en Níger, concretamente en la villa de In Gall, donde cada año los WoDaaBe, los árabes y los Tuareg se juntan para celebrar el término de las lluvias y el crecimiento de pastizales en el desierto. Aquí se inician las caravanas de la sal que cruzarán el Sahara en busca de este mineral.

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Tuareg y WoDaaBe durante el Cure Salée

Días después del Cure Salée, se celebra una de las fiestas más increíbles entre los WoDaaBe: el Worso. Se trata de una fiesta en la que los miembros de cada linaje se reúnen para celebrar nacimientos, matrimonios y bautizar a los niños: los WoDaaBe no los nombran al momento de nacer, pues creen que el espíritu de la muerte no ve a los niños sin nombre.

Tiempo después comienza el Geerewol, una gran y colorida danza en la que los hombres, la belleza y el encanto son los protagonistas. El Geerewol permite a hombres y mujeres buscar lazos fuera de su linaje.

Mediante danzas y cantos los hombres buscan seducir a través de demostraciones de talento y belleza. Los hombres se maquillan resaltando los dientes y los ojos utilizando arcillas de colores del desierto, huesos machacados de garcetas y lápiz negro. Para fomentar su atractivo usan perfumes elaborados a partir de plantas del desierto.

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Hombre WoDaaBe maquillándose para el Geerewol

Además se visten con sus mejores ropas y un turbante blanco para comenzar una danza donde a través de muecas, movimientos de ojos y labios, bizqueos, muestra de sus dientes e inflado de sus mejillas se haga alarde de su hermosura. Los hombres se disponen juntos en línea recta, hombro con hombro, desplegando todo su encanto durante horas, donde además de belleza se miden su fuerza y destreza.

BBC Human Planet : Wodaabe Gerewol , Niger , Africa
Ceremonia del Geerewol

Tres juezas, elegidas por su belleza y linaje, deben escoger al más hermoso a través de un gesto sutil con el brazo.

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Juezas del Geerewol

Sin duda se trata de una de las celebraciones más vistosas y coloridas que existen. Y es cierto que tres mujeres eligen a tres hombres para pasar la noche con ellos, o incluso para casarse. Pero no debe basarse toda la estructura sociopolítica de los WoDaaBe en una sola ceremonia. Veamos cuál es su organización y qué papel desempeña la mujer.

Se trata de sociedades descentralizadas, sin estado, basadas en la familia extensa patriarcal. Varias decenas de parientes integran el grupo: los hermanos varones, sus esposas, los hijos y los ancianos, que viajan incesantemente a pie, en camello o en burro. Solo permanecen unos días en cada lugar. Siguen el patrón organizativo que ya describió Evans- Pritchard para los Nuer: durante la temporada seca se disgregan mientras que, en la lluviosa, se reagrupan. Se trata de una estrategia adaptativa para maximizar las posibilidades de supervivencia.

Se dividen en dos linajes básicos, con origen en dos hermanos (Ali y Degi). Cada linaje se divide en segmentos cada vez más pequeños, estando cada segmento dirigido por una autoridad, el ardo. Esta figura hace de enlace con el gobierno, ayudando con la recaudación de impuestos. Además posee autoridad para resolver disputas entre los miembros de los linajes. Influye también en la toma de decisiones sobre las migraciones y los movimientos estacionales. Se trata de una posición tradicionalmente heredada del padre al hijo varón primogénito, aunque existen excepciones. Otra figura de autoridad la conforma el lamido, la cual no estuvo exenta de numerosos problemas durante la época colonial.

Se practican dos tipos de matrimonios: el matrimonio de conveniencia o kobgal, y el de mutuo acuerdo o teegal. El matrimonio de conveniencia suele llevarse a cabo mediante pactos entre los padres cuando los novios son todavía muy jóvenes. Son pactos para aumentar el prestigio social del linaje y en los que el amor no interviene. Un aspecto interesante es la diferencia que existe entre las esposas de los distintos matrimonios. La esposa kobgal tiene derecho a la leche de las vacas, la teegal no. La primera puede ejercer ese derecho porque sus padres le han ofrecido esas vacas al marido al unirse en matrimonio pactado. La segunda no puede ejercer el mismo derecho sobre la leche de esas vacas, aunque el esposo puede darle vacas que haya comprado o adquirido por otros medios.

El Geerewol supone una versión legalizada del robo de esposas, ya que las mujeres permiten ser robadas por los hombres que ellas eligen, tanto si son solteras o solteros como casadas o casados. La esposa robada, en caso de estar casada y tener descendencia, deberá dejar a sus hijos con su primer marido. De esta forma se garantiza la herencia paterna a la vez que se facilita la formación de nuevas parejas.

Existe una marcada división sexual del trabajo. En sus incansables viajes, las mujeres deben transportar sus pertenencias. Ayudadas por burros, llevan aquí y allá camas, alfombras, los vestidos ceremoniales y los cotidianos, sus utensilios de cocina, las calabazas, los sacos con semillas de mijo, las crías de los animales y sus propios hijos. Son ellas también las encargadas de construir su casa. Su existencia está repleta de ocupaciones. Cuando los hombres regresan al campamento después de atender el ganado, se relajan tomando un sabroso té. Mientras, ellas ordeñan las vacas, acarrean agua, leña para el fuego y buscan alimentos cuando la leche escasea. Su papel es opuesto y complementario al del hombre. Están orgullosas de los callos de sus manos, signo de su laboriosidad.

Bien es cierto que un hombre sin esposa es un hombre sin casa. La casa y los objetos que hay en su interior son propiedad de la mujer, y por ello ella es responsable de su transporte. La riqueza del hombre se mide en la cantidad de cabezas de ganado e hijos que tiene. La de la mujer, en la cantidad de calabazas que posee. Sin embargo, el cabeza de familia siempre es un hombre. Se trata de una comunidad patrilocal en la que existe además división sexual del espacio. La casa WoDaaBe (wuro) está formada por varias unidades (suudu). Cada suudu pertenece a una esposa y está formada por una cama y una mesa, junto con las demás pertenencias que pueda tener (entre otras, las calabazas, que suelen usarse también como elemento decorativo de la casa). Cada mujer pasa la mayor parte del tiempo dentro de su casa o alrededor de ella. Allí recibe a amigos y familiares. El esposo decide dónde construir el wuro, cómo y con quién.

El Pulaake establece muchas prohibiciones entre los WoDaaBe. Muchas de ellas se refieren a las mujeres: Uno de los tabús es limitar estrictamente el contacto físico entre la madre y su hijo salvo para amamantar.

Existe la poliginia y la poliandria. Las mujeres solteras gozan de libertad sexual y tanto solteras/os como casadas/os pueden encontrar amantes u otros cónyuges en la fiesta del Geerewol. Sin embargo, no es acertado afirmar que el poder descansa en las mujeres por este motivo. Sigue siendo una sociedad patrilocal, con cabezas de familia varones, cuya autoridad máxima es la figura de un hombre, etc. Por un lado, las adolescentes, denominadas surbadjo, disponen de una completa libertad sexual. Pueden mantener relaciones sexuales con cualquier hombre (amantes ocasionales o con un novio) siempre que respeten el tabú del incesto. Esta fase está orientada a favorecer los embarazos exogámicos.

El problema reside en que esta libertad se acaba con el embarazo. En cuanto la joven está gestante, se celebra rápidamente el matrimonio con su esposo oficial y la mujer pasa a ser una bofido, que quiere decir “la que ha cometido un error”. Entonces desaparece completamente de la escena social durante una larga etapa, en la cual se convierte en un ser invisible incluso para los de su propio linaje. Lleva el cuerpo y la cabeza cubiertos de tela negra, no puede llevar ningún adorno, no puede saludar ni mantener relaciones sexuales, todo lo cual constituye un enorme sacrificio en esta cultura alegre y vistosa.

La joven deja entonces la casa del marido y vuelve con sus padres. Durante dos o tres años no verá a su esposo ni a los familiares de éste. También permanece recluida durante las fiestas anuales. Cuando termina ese período se convierte en yaridjo,es decir, en mujer casada. Entonces ya puede vestir nuevamente ropas de colores y reanudar el trato social. La yaridjo aún permanecerá uno o dos años más en casa de su madre. En ese período ya puede visitar al esposo pero no con su hijo. Se trata de un verdadero rito de paso que sigue la estructura de separación – fase liminal o margen – agregación. Lo que busca es asegurar el compromiso de la mujer con el hogar. Con el encierro pasa de mujer accesible a esposa.r

Para “in-corporar” (siguiendo a Pierre Bourdieu) este tránsito, para marcarlo corporalmente, la mujer se ve sometida a un largo y doloroso proceso que deja caídos sus pechos para siempre, tirando de ellos hacia el suelo. Con esa práctica se señala simbólicamente el fin del deseo sexual del varón hacia ella y su dominación. Loftsdóttir afirma que la gran libertad sexual de que gozan las adolescentes no es ningún símbolo de su independencia y del poder femenino en esta sociedad. Por el contrario, se erige en condición para asegurar su dominación posterior.

Referencias:

http://www.abc.es/internacional/20150708/abci-wodaabe-tribu-mujeres-varios-201507081213.html

http://www.njas.helsinki.fi/pdf-files/vol10num3/kristin.pdf

http://jpe.library.arizona.edu/volume_8/Loftsdottir01.pdf

https://arizona.openrepository.com/arizona/bitstream/10150/110100/1/azu_gn1_a785_n14_81_98_w.pdf

http://mujeresparalahistoria.blogspot.com.es/2014/08/el-universo-femenino-entre-los-wodaabe.html?m=1

https://commons.m.wikimedia.org/wiki/Category:Wodaabe

http://www.nairaland.com/1018361/wodaabe-people

https://www.youtube.com/watch?v=3jCmEJ64bOU

http://culturasdelatierra.blogspot.com.es/2010/09/bororos-o-wodaabes.html

http://anthropotopia.blogspot.com/2014/08/gerewol-el-festival-del-amor-en-el.html

DVD Planeta Humano BBC: Desiertos

National Geographic. Vol. 164, número 4.

 

 

Identidad nubia

El tema tras el que encontrar historias presentes y pretéritas en este nuevo post es una sustancia ampliamente utilizada en Oriente desde la Edad del Bronce; una sustancia que proviene de una planta, la Lawsonia inermis o Árbol henna.

En nuestro viaje a Egipto fuimos a visitar un poblado nubio cerca de Asuán. Los nubios se consideran a sí mismos descendientes de los antiguos Reinos de Kush de la dinastía kushita de Egipto y del Reino de Meroe. Originariamente estaban organizados en siete clanes que habitaban la región de Nubia, un área comprendida entre Asuán (en el sur de Egipto) y Dongola (en el norte de Sudán). Durante siglos, este territorio fue el camino de las caravanas que comerciaban entre Egipto y los reinos africanos del sur.

Los nubios tienen unos rasgos fisonómicos que difieren del resto de los egipcios: Tienen la tez más oscura pero carecen de facciones africanas. Sus labios son más finos y sus ojos más claros.

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Su economía se basa fundamentalmente en la agricultura (cereales, alubias, guisantes, sandías, mango, dátiles). El pan aplastado llamado dura es la base de su alimentación, a la que acompañan con verduras y salsas. Hoy en día, es habitual que los hombres se encarguen del trabajo del campo mientras las mujeres trabajan en la casa. Algunas mujeres también han encontrado empleo como maestras, trabajadoras de los servicios públicos y costureras.

El Kenuzi-Dongola es la lengua más representativa de su identidad étnica. Sin embargo, tanto en Egipto como en Sudán, gran parte de los nubios hablan árabe o idiomas criollos como el Juba Arábigo o el Árabe Sudanés.

Originariamente practicaban una religión propia, que fue sustituyéndose por el cristianismo y posteriormente por el Islam. Sin embargo, a pesar de ser musulmanes, aún hoy mantienen la creencia ancestral en el espíritu de algunos objetos aparentemente inanimados. Sus creencias tradicionales se centraron antiguamente en el espíritu del Nilo. Consideraban que el Nilo tenía vida propia con sus ángeles, jeques o líderes religiosos y otros seres poderosos. Se recurre a él en asuntos como la salud, la fertilidad y el matrimonio.

Los nubios Kenuzi tienen una fiesta anual conocida como la “Celebración de los Difuntos” o moulid. Se presentan regalos en las tumbas de sus antepasados como cumplimiento de promesas hechas el año anterior. Se celebran procesiones que se acompañan de cantos y bailes exclusivos de esta fiesta. La música y los bailes para los nubios son elementos muy importantes que refuerzan los lazos que sostienen su estructura social.

El poblado nubio que visitamos llamaba la atención por sus casas de adobe pintadas de colores llamativos.

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Nos recibieron con mucha hospitalidad en una de las viviendas, ofreciéndonos karkadé (tisana que se toma fría o caliente) y té de menta junto con pan, queso y miel. Observamos sorprendidos que tenían cocodrilos en un recinto cerrado. Nos explicaron que también se dedicaban a su crianza. Tuvimos la oportunidad de ver el interior de la casa. Algunas de las habitaciones eran éstas:

La protagonista de este post se hizo visible en un momento de contacto entre dos pueblos distintos y distantes:

La henna forma parte de la ornamentación nubia, al igual que lo ha sido en otros tantos países de Oriente. En realidad, no se trata en sentido estricto de un tatuaje. Los tatuajes reales son inserciones de pigmentos bajo la superficie de la piel. Los tatuajes reales “labran” la piel y tejidos subcutáneos no sólo como material de adorno sino que tiene innumerables funciones: soporte de creencias y de valores estéticos y sociales, pertenencia al clan, elemento de identidad personal y social, estigma, protector mágico, memoria personal o colectiva, etc. El tatuaje es idóneo para mostrar hasta qué punto se produce un intercambio entre lo interior y lo exterior, que hace de la piel una doble frontera paradójica: de la desnudez vestido y de la pintura cuerpo.

En nuestro caso, el “tatuaje” fue sencillo:

El pueblo nubio ha sufrido. Perdió parte de su identidad a mediados del siglo pasado cuando se construyó la Presa Alta de Asuán para evitar inundaciones. Con el fin de construir la presa se planteó el traslado de personas, poblaciones y yacimientos arqueológicos. Más de 90.000 nubios tuvieron que ser reubicados. Anteriormente ya habían sufrido un primer traslado debido a la construcción de la Presa Baja de Asuán por los ingleses. Muchos de ellos se trasladaron a los márgenes del lago pero ahora el aumento del nivel de las aguas iba a ser superior a los 70 metros. Los que habían estado viviendo cerca de Egipto se trasladaron a unos 45 km de distancia, pero los sudaneses nubios fueron resituados a 600 km de sus hogares.Todo un pueblo se quedó sin sus tierras ancestrales y sin sus posesiones. A cambio el gobierno les dio casas y poblaciones nuevas, pero mucho más modestas que las actuales. Años después de la construcción, el embalse resultante fue bautizado con el nombre del ex presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser.

El gobierno egipcio pidió ayuda a la UNESCO para salvar lo más importante del patrimonio cultural que iba a ser sepultado por las aguas del Lago Nasser. En algunos casos se tuvo que inventar tecnología nueva como fue en el caso del traslado de los templos de Abu Simbel.

Éstos son algunos testimonios de nubios forzados a emigrar:

“Migración forzada”, así se llama a lo que yo viví, ¡el lugar donde nací! Es más irónico, si cabe, el nombre de nuestro nuevo hogar, Ciudad de Nasser, cerca de Asuán, que está ligado con el de la persona que promovió nuestra emigración. En tu nuevo hogar, en todos tus documentos, estás rodeado por el recuerdo de esa emigración y por el de esa persona. Cada vez que registro mi lugar de residencia o que uso mi documento de identidad, estoy recordando todo aquello (la migración, la expulsión, el presidente Nasser). Su nombre no fue solamente utilizado para la nueva ciudad, donde viven los emigrados, sino también para el lago bajo el cual descansa el cuerpo de mi abuelo. […]”. Saqr Helal.

“[…] Como ciudadanos, los nubios se enfrentan a una fuerte discriminación, al racismo, y desempeñan los trabajos más precarios. Aunque los nubios han demostrado muchas veces que pertenecen a Egipto y que están dispuestos a sacrificarse por un mañana mejor, el gobierno egipcio ha renegado de los nubios y ha discriminado a esta parte de la población. ¿Y cuáles son las demandas que actualmente sostienen los nubios? Una ciudadanía completa, que su historia tenga cabida en las escuelas como una parte más de la historia egipcia, que puedan regresar a las tierras que quedan alrededor del lago, que se le llame Lago Nubia [y no Lago Nasser] y que tengan voz y voto en los planes de desarrollo para su región. Nubia no es la tierra que habitamos, es nuestra identidad, la causa por la que vivimos”. Fatma Emam.

“Recuerden siempre que Nubia no es sólo música y baile. Nubia es una comunidad que está sufriendo; una civilización y una historia que se pierden; una lengua y un patrimonio humano que desaparecerán”. Yahia Zaied.

Durante nuestro viaje por Egipto, tuvimos la suerte de atender a las explicaciones de dos de nuestros guías: Sarwat y el Sr. Ayman. Nos deleitaron con sus amplios conocimientos y respondían a todas nuestras incansables dudas y preguntas. Los seres humanos tendemos a estrechar lazos con el tiempo, algunos necesitan más y otros menos. Pero sobre todo Sarwat ha permanecido más en mi memoria.

Llegó el momento de que Sarwat volviera a casa con su familia. Su tiempo con nosotros había terminado. El autobús paró, las puertas se abrieron y Sarwat bajó. Yo iba sentada en el último asiento y no pude evitar mirar hacia atrás por la ventanilla. Tengo grabada en mi memoria la imagen de Sarwat mezclándose entre el tumulto de gente mientras nos alejábamos por la carretera. El sol cálido de la tarde junto con el polvo del ambiente tiñeron el recuerdo de aquel momento como si fuera una película antigua. Y mientras, pensaba que sería muy posible que no lo volviéramos a ver nunca más. Han pasado años, pero aún tengo el recuerdo de Sarwat y del Sr. Ayman. Un recuerdo que aviva cada vez que aparece en prensa algún conflicto o revuelta en Egipto, como los que hubo en 2011 y 2013. Siempre he pensado en qué habrá sido de ellos, en si seguirán transmitiendo sus conocimientos al público o si sus vidas habrán cambiado.

La henna se borró de nuestra piel con mucha más rapidez que lo hicieron nuestros recuerdos. Pero con la ayuda de las imágenes y las notas que tomamos, vuelven a nuestra mente las experiencias vividas en la tierra de los faraones, que tantas sensaciones y emociones provocó en nosotros.

Fuentes:

Honorio M. Velasco: Cuerpo y Espacio. Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2007.

http://egipto.com/nubia/web0.html

http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/8851/nubia.html?_page=2

http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/actualidad/8090/nubia_emerge_arena.html

http://megaconstrucciones.net/?construccion=presa-asuan

http://www.egipto.com/nubia/

http://www.dimedondeir.com/2009/07/nubia-un-poblado-anclado-en-su-propia-tradicion-y-cultura/

http://es.globalvoicesonline.org/2012/04/23/egipto-un-dia-para-bloguear-sobre-nubia/

http://www.ikuska.com/Africa/Etnologia/Pueblos/nubio/